MÁLAGA

HISTORIA

Málaga tiene sus raíces en la colonia fenicia Malach o Malaka, que se erigió sobre restos de colonias íberas. Al plantar los jardines de Puerta Oscura se descubrieron restos de fábricas fenicias de salazón y púrpura, tinte que obtenían de unos caracoles marinos especiales (búsanos). El nombre de Málaga deriva probablemente de la palabra fenicia “Malach”, que significa “salar”, con lo que queda clara su relación con las fábricas locales de salazón. Junto a Málaga los griegos erigieron la legendaria ciudad de Mainake, que fue destruida por los cartagineses. Tras las guerras púnicas (fines del 202 a. C.), Málaga fue incorporada al imperio romano con el nombre de Malacitanum. Cuando se celebró el concilio de Niza en el año 325, Málaga era un centro cristiano dentro del imperio que se había revelado numerosas veces contra los infieles romanos. Más tarde, Málaga fue ocupada por los pueblos germanos. Con la invasión árabe de Málaga en el año 743 comenzó el florecimiento cultural y económico de la ciudad árabe de Malaca. Escritos de esta época demuestran que en aquellos tiempos la ciudad estaba rodeada por una muralla de cinco puertas. En el interior de esta fortificación estaban los barrios, con bellos jardines, a orillas del Guadalmedina.

Tras un siglo de asedios infructuosos, la ciudad se rinde sin condiciones a las tropas cristianas en el verano de 1487, un episodio sangriento y dramático que supuso la esclavitud o el destierro de sus moradores. Poco a poco la ciudad cambia de fisonomía, abriéndose en ella una Plaza Mayor y poblándose de fundaciones religiosas a las que acompañará el crecimiento urbano de extramuros. La presión sobre la población morisca supone un serio problema durante el siglo XVI, problema que estallará en 1568 en las Alpujarras y que conduce a la expulsión de la misma en 1609. Fue el XVII un siglo difícil para Málaga, pues a la crisis de abastecimiento que produjo este hecho se unieron epidemias e inundaciones del Guadalmedina. A ello se sumaron, asimismo, las incursiones piratas y berberiscos y los ataques de la flota británica y francesa, lo que obligó a proteger la costa con un cordón de fortificaciones. En el XVIII, en cambio, la economía se reactiva en base a las exportaciones agrícolas, y el fin del monopolio en el comercio de Indias favorece decisivamente al nuevo puerto malagueño, cuyas obras se prolongaban desde dos siglos atrás. Otro tanto sucede con la Catedral.

El siglo XIX dejó testimonio de sus turbulencias políticas en esta ciudad. Tras la invasión napoleónica, las luchas entre absolutistas y liberales durante el reinado de Fernando VII condujo, en 1831, al fusilamiento del general Torrijos y sus seguidores en la playa de San Andrés. A mediados de siglo, la industrialización de Málaga cobra un fuerte empuje en los sectores siderúrgico y textil, encabezados respectivamente  por las familias Heredia y Larios. En la ciudad se dibujan dos sectores claramente definidos: al oeste. Las fábricas y los barrios proletarios; al este, las mansiones de la burguesía. En el centro histórico se abren ensanches y se diseñan paseos en su frente.

Por desgracia, este siglo acabó marcado por la crisis económica: la incipiente industria se hundió, y una plaga de filoxera aniquiló los viñedos malagueños. Esta crisis se extiende a la primera mitad del siglo XX, provocando una fuerte conflictividad social y política, si bien hubo ciertos momentos de prosperidad comercial que se reflejaron en el desarrollo urbano. Aunque practicado por la burguesía desde comienzos del siglo XX, el turismo se convierte desde la década de los 60 en un fenómeno de masas que invade y transforma sustancialmente el litoral malagueño, determinando un importante crecimiento demográfico y urbanístico de Málaga como centro de servicios de la Costa del Sol, donde además de sus deslumbrantes costas y sus pueblos del interior,  te encontrarás con bellos parajes, buena gastronomía y la hospitalidad de su gente. Podrás hacer cientos de actividades, admirar numerosos monumentos y disfrutar de una amplia oferta cultural y de ocio. Todo lo que necesites para una estancia inolvidable.

Son de Málaga una serie de personajes de gran importancia: el poeta y filósofo judío Salomón Ibn Gabirol (s. XI), el político Cánovas del Castillo y el actor de Hollywood Antonio Banderas; pero el más famoso es el pintor Pablo Ruíz Picasso, nacido en Málaga en el 1881.

 

Turismo y cultura de Málaga